En la mañana del 11 de enero de 1992, dos jóvenes recorrían el camino hacia el campo de entrenamiento de Jefferson Proving Ground cuando notaron un bulto de apariencia extraña. Decididos a investigar se acercaron al objeto y descubrieron el cadaver calcinado de Shanda Renee Sharer de 12 años quien horas antes había sido torturada y asesinada por otras cuatro jóvenes debido a líos pasionales.
Shanda Sharer era una niña originaria de Kentucky, Estados Unidos. Luego de vivir con su madre y atravesar dos divorcios de esta, se mudó a New Albany en Indiana donde destacó en la escuela como porrista y participante de los equipos de voleibol y softbol. Fue allí donde Shanda conoció a Amanda Heavrin con quien tuvo una pelea que luego se transformó en amistad y finalmente en una relacion amorosa.
Lo que Shanda no tuvo en cuenta es que Amanda tenía una ex novia : Melinda Loveless, una joven de 16 años, extremadamente celosa que no la dejaría en paz hasta vengarse por haberle robado a su chica.
En cierta ocasión, Melinda vio a Amanda con Shanda en una clase de danza y decidió amenazar a esta última prometiéndole que la mataría, esto hizo que los padres de la niña decidieron cambiarla de colegio y de esta forma Sharer fue transferida a una escuela católica, sin embargo, esto no aplacó la furia de Melinda que puso en marcha un macabro plan.
El 10 de enero de 1992, tres chicas de nombres Laurie Tackett, Hope Rippey y Toni Laurence, todas entre 15 y 17 años, se subieron al auto de la primera y condujeron hasta la casa de Melinda, era una situación extraña pues solo Laurie conocía a la chica, sin embargo las cuatro congeniaron muy bien y fue ahí cuando Melinda les contó sobre Shanda, como le había robado a Amanda y sus deseos de venganza. Les mostró un cuchillo y les dijo que pretendía asustar a la pequeña de 12 años y amedrentarla un poco a lo que las otras tres jóvenes estuvieron de acuerdo.
Teniendo en mente el plan, las chicas llegaron a la casa de Shanda y le dijeron que Amanda la estaba esperando en un lugar en ruinas llamado "El castillo de la bruja", la niña les dijo que no podía salir pero que si pasaban por ella hacia la medía noche podria escaparse para verse con su novia. A las 12:30 AM las muchachas se presentaron nuevamente en la casa de Sharer y la persuadieron diciéndole que Amanda aun la estaba esperando, la pequeña salió luego de cambiarse de ropa y se subió al auto. Una vez allí, Melinda salio del baul y con cuchillo en mano comenzó a torturar psicológicamente a la jovencita contándole historias de terror.
Cuando arribaron a el castillo de la bruja, entre las cuatro ataron a la niña de pies y manos y siguieron contándole historias de brujas y fantasmas solo para hacerla sufrir, entre lágrimas la pequeña Shanda les pedía que la dejaran ir pero el horror no hacia mas que empezar.
Las jóvenes subieron a la niña al baúl y la taparon con una manta , luego condujeron hacia una casa abandonada a unos cuantos kilómetros del castillo de la bruja, allí obligaron a la Shanda a desnudarse hasta quedar en ropa interior y Melinda comenzó a golpearla, primero con los puños y luego con las rodillas hasta que le reventó la boca, luego Laurie y Melinda se turnaron para apuñalarla repetidas veces y estrangularla con una cuerda hasta que perdió el sentido.
Pensando que estaba muerta, condujeron hasta la casa de Laurie para limpiarse la sangre, lo que ellas no tuvieron en cuenta es que la niña seguía viva por lo que Laurie bajo con un cuchillo de cocina y la apuñaló en un par de ocasiones más. Toni y Hope decidieron quedarse en el lugar mientras Melinda y Laurie salían a dar un paseo. Con la niña agonizante en el baúl, se dirigieron hasta un pueblo cercano llamado Canaán, allí se detuvieron debido al llanto de Shanda y la golpearon y torturaron sexualmente con una llave de cruz. Luego volvieron a la casa de Laurie para limpiarse nuevamente y mientras Hope le rociaba limpiavidrios a la niña, las muchachas se burlaban de ella pues ya no era tan bonita.
Finalmente y luego de toda una noche de torturas, las cuatro jovencitas de nuevo en el auto condujeron hacia el camino que lleva el campo de entrenamiento de Jefferson Proving Ground en Canaán, Indiana y allí decidieron que la mejor manera de deshacerse del cuerpo era quemándolo, eso si para este punto y a pesar de los horrores vividos Shanda Sharer seguía con vida algo que sus ejecutoras sabían y no les importó.
Arrojaron el cuerpo en el camino y le rociaron gasolina, luego le prendieron fuego, especialmente en la cara y las manos, luego dejaron a la pequeña ardiendo en llamas y fueron a desayunar a un McDonald's cercano mientras comentaban lo sucedido la noche anterior.
Horas más tarde Melinda se encontró con Amanda, le confesó el crimen y le dijo que todo había sido por ella, que la amaba y que por favor no le contara a nadie. Algo que la chica aceptó de buen grado aunque estaba horrorizada por todo lo que le habían contado.
Hacia las 8:20 pm, tanto como Hope como Toni, decidieron confesar lo sucedido ante el fiscal del condado de Jefferson, aunque estaban en estado de Shock y dieron versiones incoherentes de los hechos lograron identificar a la víctima como Shanda e involucrar a las otras dos muchachas. Para ese momento los padres de Sharer ya habían puesto la denuncia por desaparición y el cuerpo ya había sido encontrado por los jóvenes en el camino.
Las chicas quedaron detenidas y a disposición de la justicia, que decidió juzgarlas como mayores de edad, para evitar la pena de muerte todas aceptaron colaborar con el fiscal. Algo que jugo a su favor que todas tenian historias turbulentas pues habían sido abusadas sexual, física y psicológicamente en sus hogares, además de tener antecedentes violentos, intentos de suicidio y enfermedades mentales.
Titulares de prensa
Melinda y Laurie quienes fueron las principales perpetradoras del crimen fueron sentenciadas a 60 años cada una, algo que no sucedió por que se les dio libertad en 2018 y 2019 respectivamente. Mientras tanto Hope y Toni fueron sentenciadas a 35 y 20 años cada una. En este momento todas las chicas se encuentran en libertad.
Por su parte el padre de Shanda murió de alcoholismo en 2005 mientras intentaba superar la muerte de su hija. Jackie, la madre, decidió perdonar a las culpables y por eso le regalo a Melinda un perrito para que lo entrenara ya que esta se dedicaba a entrenar perros que se desempeñaban como mascotas de servicio mientras estuvo en la cárcel.
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¡Gracias por leer este blog!
De lo poco que conosco siempre que una creatura niña o niño lo abusan o violan se afectan psiquiatricamente y psicológicamente los padres no debemos comfiar en nadie nuestros niños estan en muchísimo peligro GRACIAS por esta historia es una alerta
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